El agua: un recurso finito.

Esencial para la supervivencia y escasa. Dos características que convierten al agua en un bien muy preciado. Un ser humano podría resistir un mes sin alimentarse, pero solamente una semana sin beber agua. 

El lavado de manos resulta fundamental como prevención de enfermedades. Sin embargo, solo 3 de cada 5 personas en el mundo cuentan con instalaciones básicas para Ahora bien, solo tres de cada cinco personas en todo el mundo tienen instalaciones básicas para lavarse las manos, según los últimos datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Según Naciones Unidas, «el valor del agua es mucho más que su precio: el agua tiene un valor enorme y complejo para nuestros hogares, la cultura, la salud, la educación, la economía y la integridad de nuestro entorno natural. Si pasamos por alto alguno de estos valores, corremos el riesgo de gestionar mal este recurso finito e insustituible». 

Por ello, Naciones Unidas lanzó la campaña #Water2me en redes sociales con el objetivo de generar conversación y recopilar comentarios de diferentes personas en el mundo sobre el significado y valor del agua para cada uno de ellos, ya sea económica, social, culturalmente o de otras formas y qué papel juega en sus vidas.

Desde un punto de vista económico, el precio de un bien varía dependiendo de determinadas circunstancias y del valor que le den los individuos. Según Adam Smith (La riqueza de las naciones, 1776) el término valor en ocasiones expresa la utilidad de algún objeto particular y en otras el poder de comprar otros bienes que este objeto brinda. Uno es el valor de uso; el otro, el valor de cambio. «Las cosas que tienen el mayor valor de uso tienen con frecuencia poco o ningún valor de cambio; por el contrario, las que tienen el mayor valor de cambio tienen frecuentemente poco o ningún valor de uso. Nada es más útil que el agua: pero apenas se compra nada, apenas se puede tener nada a cambio. Un diamante, por el contrario, apenas tiene valor de uso, pero con frecuencia se puede obtener una gran cantidad de otros bienes a cambio de él».

En resumen, si bien el agua es esencial para la vida de todos los seres vivos, su abundancia y disponibilidad hacen que económicamente sea mucho más barata de adquirir que un diamante, cuya utilidad es escasa. Imaginemos una persona perdida en el desierto durante horas. Encuentra entonces una tienda que vende diamantes y botellas de agua a 200 euros cada una. Seguramente gastará todo su dinero en botellas de agua pese a lo barato de los diamantes.  En nuestro mundo, el agua comienza a escasear.